miércoles, 16 de septiembre de 2009

La devoción de los fieles engalanó la ciudad. ( SALTA)

Tiempos de fe. Más de tres siglos de fidelidad a los Santos Patronos de Salta.
Estiman que llegaron más de 200 mil personas entre peregrinos y turistas. Diez días caminaron los de Nazareno e Iruya.
Probablemente y conforme a las últimas estimaciones, se habría alcanzado ayer un récord histórico de participación en las fiestas a los Santos Patronos de Salta. Por un lado, un relevamiento arrojó que en la última semana y hasta ayer al mediodía, más de 200 mil personas llegaron a esta capital, lo que dio mayor realce al clima de fiesta religiosa. La cifra engloba tanto a los peregrinos, como a los turistas en general; la mayoría de estos, vale recordar, hacen coincidir su viaje al norte para vivir el día 15 de septiembre el Milagro en Salta. "Así ofrecen los paquetes las agencias de viaje", se recordó.En el último relevamiento de anoche se calculó en 450 mil los asistentes a la procesión. Ello implica que alrededor de casi un tercio de los residentes de capital estuvo presente. Asimismo, y en relación a los peregrinos, las distintas fuentes consultadas por El Tribuno coinciden en observar este año mayor afluencia que en los anteriores. Por ejemplo, se llamó la atención en que casi todos los grupos organizados que llegaron desde el interior lo hicieron acompañados por vehículos de su municipio, la ambulancia del hospital local y móvil o motos policiales, entre otros otras unidades. Así, por caso, aquellos de Tolar Grande y San Antonio de los Cobres, que además fueron apoyados por camiones de Gendarmería.Vale recordar que dichos vehículos prestan tanto apoyo logístico a los caminantes, como auxilio en las eventualidades, además de anticipar en la ruta la novedad para seguridad de los fieles.Entre los que cubren el trayecto a pie, la situación más extrema la registraron devotos de Nazareno e Iruya, que demoraron 10 días en cubrir los más de 400 kilómetros de distancia. Pero además de los caminantes, se observó este año un aumento de los grupos que llegaron a caballo, especialmente fortines gauchos de los valles, así como grupos de jóvenes en bicicleta. Estos últimos, se apreció, ya denominan a su actividad como "La bicicleteada del Milagro".La solidaridad con los peregrinosUna vez más, estas fiestas pusieron de relieve la tradicional hospitalidad salteña. Fueron innumerables las instituciones y miles las personas anónimas que extendieron su mano solidaria a los peregrinos.A las escuelas, sindicatos, empresas y otros centros comunitarios de la ciudad que se abrieron para atender, alimentar y en muchos casos alojar fieles, se repitieron este año dos servicios gratuitos masivos.Uno fue "La noche del peregrino" en su décima versión, que en esta oportunidad ofreció una cena para 1.200 personas. La organizó la Fundación David, de la sandwichería del mismo nombre, en la playa de estacionamiento de Mitre al 200 cedida por la familia Abdenur. Las invitaciones se cursaron a través de parroquias de lugares alejados del interior.El otro fue el "Desayuno solidario" que desde hace 14 años ofrece la ONG "Solidaridad y capacitación" (SolCa). Se brindó ayer entre las 4 y las 8.30, frente a la Catedral. "Creemos haber atendido a unas 8 mil personas; teníamos 11 mil desayunos, pero muchos solicitaron repetición y, como había, se atendió hasta agotar las provisiones", informó el presidente, Miguel Angel Saravia.

domingo, 13 de septiembre de 2009

EVANGELIO DEL DIA. 13-09-09

¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68.
Vigésimocuarto Domingo del Tiempo Ordinario
Hoy la Iglesia celebra : San Juán Cisóstomo Ver el comentario abajo, o clic en el tituloSanta Teresa-Benedicta de la Cruz [Edith Stein] : «Que tome su cruz y me siga»

Evangelio según San Marcos 8,27-35.

Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?". Ellos le respondieron: "Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas". "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro respondió: "Tú eres el Mesías". Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres". Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por : Santa Teresa-Benedicta de la Cruz [Edith Stein] (1891-1942),carmelita descalza, mártir, co-patrona de Europa La expiación mística / Amor a la Cruz, 24/11/1934
«Que tome su cruz y me siga»
El ser uno con Cristo es nuestra beatitud y el progresivo hacerse-uno con El es nuestra felicidad en la tierra, porque el amor por la cruz y la gozosa filiación divina no son contradictorios. Ayudar a Cristo a llevar la cruz proporciona una alegría fuerte y pura, y aquellos que puedan y deban, los constructores del Reino de Dios, son los auténticos hijos de Dios. De ahí que la preferencia por el camino de la cruz no signifique ninguna repugnancia ante el hecho de que el Viernes Santo ya haya pasado y la obra de la redención ya haya sido consumada. Solamente los redimidos, los hijos de la gracia pueden ser portadores de la cruz de Cristo. El sufrimiento humano recibe fuerza expiatoria sólo si está unido al sufrimiento de la Cabeza divina. Sufrir y ser felices en el sufrimiento, estar en la tierra, recorrer los sucios y ásperos caminos de esta tierra y con todo reinar con Cristo a la derecha del Padre; con los hijos de este mundo reír y llorar, y con los coros de los ángeles cantar ininterrumpidamente alabanzas a Dios: esta es la vida del cristiano hasta el día en que rompa el alba de la eternidad.

sábado, 12 de septiembre de 2009

ORACIÓN PARA INVOCAR EL NOMBRE DE MARÍA

¡Madre de Dios y Madre mía María!

Yo no soy digno de pronunciar tu nombre;
pero tú que deseas y quieres mi salvación,
me has de otorgar, aunque mi lengua no es pura,
que pueda llamar en mi socorro
tu santo y poderoso nombre,
que es ayuda en la vida y salvación al morir.

¡Dulce Madre, María!
haz que tu nombre, de hoy en adelante,
sea la respiración de mi vida.
No tardes, Señora, en auxiliarme
cada vez que te llame.
Pues en cada tentación que me combata,
y en cualquier necesidad que experimente,
quiero llamarte sin cesar; ¡María!

Así espero hacerlo en la vida,
y así, sobre todo, en la última hora,
para alabar, siempre en el cielo tu nombre amado:
“¡Oh clementísima, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!”
¡Qué aliento, dulzura y confianza,
qué ternura siento
con sólo nombrarte y pensar en ti!

Doy gracias a nuestro Señor y Dios,
que nos ha dado para nuestro bien,
este nombre tan dulce, tan amable y poderoso.
Señora, no me contento
con sólo pronunciar tu nombre;
quiero que tu amor me recuerde
que debo llamarte a cada instante;
y que pueda exclamar con san Anselmo:
“¡Oh nombre de la Madre de Dios,
tú eres el amor mío!”

Amada María y amado Jesús mío,
que vivan siempre en mi corazón y en el de todos,
vuestros nombres salvadores.
Que se olvide mi mente de cualquier otro nombre,
para acordarme sólo y siempre,
de invocar vuestros nombres adorados.

Jesús, Redentor mío, y Madre mía María,
cuando llegue la hora de dejar esta vida,
concédeme entonces la gracia de deciros:
“Os amo, Jesús y María;
Jesús y María,
os doy el corazón y el alma mía”.

SANTÌSIMO NOMBRE DE MARÌA

Dice San Alfonso María de Ligorio en su libro "Las glorias de María" lo siguiente:

EL NOMBRE DE MARÍA

Oh dulce, Virgen María

El nombre de María es dulce en la vida y en la muerte

1. María, nombre santo

El augusto nombre de María, dado a la Madre de Dios, no fue cosa terrenal, ni inventado por la mente humana o elegido por decisión humana, como sucede con todos los demás nombres que se imponen. Este nombre fue elegido por el cielo y se le impuso por divina disposición, como lo atestiguan san Jerónimo, san Epifanio, san Antonino y otros. “Del Tesoro de la divinidad –dice Ricardo de San Lorenzo– salió el nombre de María”. De él salió tu excelso nombre; porque las tres divinas personas, prosigue diciendo, te dieron ese nombre, superior a cualquier nombre, fuera del nombre de tu Hijo, y lo enriquecieron con tan grande poder y majestad, que al ser pronunciado tu nombre, quieren que, por reverenciarlo, todos doblen la rodilla, en el cielo, en la tierra y en el infierno. Pero entre otras prerrogativas que el Señor concedió al nombre de María, veamos cuán dulce lo ha hecho para los siervos de esta santísima Señora, tanto durante la vida como en la hora de la muerte.

2. María, nombre lleno de dulzura

En cuanto a lo primero, durante la vida, “el santo nombre de María –dice el monje Honorio– está lleno de divina dulzura”. De modo que el glorioso san Antonio de Papua, reconocía en el nombre de María la misma dulzura que san Bernardo en el nombre de Jesús. “El nombre de Jesús”, decía éste; “el nombre de María”, decía aquél, “es alegría para el corazón, miel en los labios y melodía para el oído de sus devotos”. Se cuenta del V. Juvenal Ancina, obispo de Saluzzo, que al pronunciar el nombre de María experimentaba una dulzura sensible tan grande, que se relamía los labios. También se refiere que una señora en la ciudad de colonia le dijo al obispo Marsilio que cuando pronunciaba el nombre de María, sentía un sabor más dulce que el de la miel. Y, tomando el obispo la misma costumbre, también experimentó la misma dulzura. Se lee en el Cantar de los Cantares que, en la Asunción de María, los ángeles preguntaron por tres veces: “¿Quién es ésta que sube del desierto como columnita de humo? ¿Quién es ésta que va subiendo cual aurora naciente? ¿Quién es ésta que sube del desierto rebosando en delicias?” (Ct 3, 6; 6, 9; 8, 5). Pregunta Ricardo de San Lorenzo: “¿Por qué los ángeles preguntan tantas veces el nombre de esta Reina?” Y él mismo responde: “Era tan dulce para los ángeles oír pronunciar el nombre de María, que por eso hacen tantas preguntas”.

Pero no quiero hablar de esta dulzura sensible, porque no se concede a todos de manera ordinaria; quiero hablar de la dulzura saludable, consuelo, amor, alegría, confianza y fortaleza que da este nombre de María a los que lo pronuncian con fervor.

3. María, nombre que alegra e inspira amor

Dice el abad Francón que, después del sagrado nombre de Jesús, el nombre de María es tan rico de bienes, que ni en la tierra ni en el cielo resuena ningún nombre del que las almas devotas reciban tanta gracia de esperanza y de dulzura. El nombre de María –prosigue diciendo– contiene en sí un no sé qué de admirable, de dulce y de divino, que cuando es conveniente para los corazones que lo aman, produce en ellos un aroma de santa suavidad. Y la maravilla de este nombre –concluye el mismo autor– consiste en que aunque lo oigan mil veces los que aman a María, siempre les suena como nuevo, experimentando siempre la misma dulzura al oírlo pronunciar.

Hablando también de esta dulzura el B. Enrique Susón, decía que nombrando a María, sentía elevarse su confianza e inflamarse en amor con tanta dicha, que entre el gozo y las lágrimas, mientras pronunciaba el nombre amado, sentía como si se le fuera a salir del pecho el corazón; y decía que este nombre se le derretía en el alma como panal de miel. Por eso exclamaba: “¡Oh nombre suavísimo! Oh María ¿cómo serás tú misma si tu solo nombre es amable y gracioso!”

Contemplando a su buena Madre el enamorado san Bernardo le dice con ternura: “¡Oh excelsa, oh piadosa, oh digna de toda alabanza Santísima Virgen María, tu nombre es tan dulce y amable, que no se puede nombrar sin que el que lo nombra no se inflame de amor a ti y a Dios; y sólo con pensar en él, los que te aman se sienten más consolados y más inflamados en ansias de amarte”. Dice Ricardo de San Lorenzo: “Si las riquezas consuelan a los pobres porque les sacan de la miseria, cuánto más tu nombre, oh María, mucho mejor que las riquezas de la tierra, nos alivia de las tristezas de la vida presente”.

Tu nombre, oh Madre de Dios –como dice san Metodio– está lleno de gracias y de bendiciones divinas. De modo que –como dice san Buenaventura– no se puede pronunciar tu nombre sin que aporte alguna gracia al que devotamente lo invoca. Búsquese un corazón empedernido lo más que se pueda imaginar y del todo desesperado; si éste te nombra, oh benignísima Virgen, es tal el poder de tu nombre –dice el Idiota– que él ablandará su dureza, porque eres la que conforta a los pecadores con la esperanza del perdón y de la gracia. Tu dulcísimo nombre –le dice san Ambrosio– es ungüento perfumado con aroma de gracia divina. Y el santo le ruega a la Madre de Dios diciéndole: “Descienda a lo íntimo de nuestras almas este ungüento de salvación”. Que es como decir: Haz Señora, que nos acordemos de nombrarte con frecuencia, llenos de amor y confianza, ya que nombrarte así es señal o de que ya se posee la gracia de Dios, o de que pronto se ha de recobrar.

Sí, porque recordar tu nombre, María, consuela al afligido, pone en camino de salvación al que de él se había apartado, y conforta a los pecadores para que no se entreguen a la desesperación; así piensa Landolfo de Sajonia. Y dice el P. Pelbarto que como Jesucristo con sus cinco llagas ha aportado al mundo el remedio de sus males, así, de modo parecido, María, con su nombre santísimo compuesto de cinco letras, confiere todos los días el perdón a los pecadores.

4. María, nombre que da fortaleza

Por eso, en los Sagrados cantares, el santo nombre de María es comparado al óleo: “Como aceite derramado es tu nombre” (Ct 1, 2). Comenta así este pasaje el B. Alano: “Su nombre glorioso es comparado al aceite derramado porque, así como el aceite sana a los enfermos, esparce fragancia, y alimenta la lámpara, así también el nombre de María, sana a los pecadores, recrea el corazón y lo inflama en el divino amor”. Por lo cual Ricardo de San Lorenzo anima a los pecadores a recurrir a este sublime nombre, porque eso sólo bastará para curarlos de todos sus males, pues no hay enfermedad tan maligna que no ceda al instante ante el poder del nombre de María”.

Por el contrario los demonios, afirma Tomás de Kempis, temen de tal manera a la Reina del cielo, que al oír su nombre, huyen de aquel que lo nombra como de fuego que los abrasara. La misma Virgen reveló a santa Brígida, que no hay pecador tan frío en el divino amor, que invocando su santo nombre con propósito de convertirse, no consiga que el demonio se aleje de él al instante. Y otra vez le declaró que todos los demonios sienten tal respeto y pavor a su nombre que en cuanto lo oyen pronunciar al punto sueltan al alma que tenían aprisionada entre sus garras.

Y así como se alejan de los pecadores los ángeles rebeldes al oír invocar el nombre de María, lo mismo –dijo la Señora a santa Brígida– acuden numerosos los ángeles buenos a las almas justas que devotamente la invocan.

Atestigua san Germán que como el respirar es señal de vida, así invocar con frecuencia el nombre de María es señal o de que se vive en gracia de Dios o de que pronto se conseguirá; porque este nombre poderoso tiene fuerza para conseguir la vida de la gracia a quien devotamente lo invoca. En suma, este admirable nombre, añade Ricardo de San Lorenzo es, como torre fortísima en que se verán libres de la muerte eterna, los pecadores que en él se refugien; por muy perdidos que hubieran sido, con ese nombre se verán defendidos y salvados.

Torre defensiva que no sólo libra a los pecadores del castigo, sino que defiende también a los justos de los asaltos del infierno. Así lo asegura el mismo Ricardo, que después del nombre de Jesús, no hay nombre que tanto ayude y que tanto sirva para la salvación de los hombres, como este incomparable nombre de María. Es cosa sabida y lo experimentan a diario los devotos de María, que este nombre formidable da fuerza para vencer todas las tentaciones contra la castidad. Reflexiona el mismo autor considerando las palabras del Evangelio: “Y el nombre de la Virgen era María” (Lc 1, 27), y dice que estos dos nombres de María y de Virgen los pone el Evangelista juntos, para que entendamos que el nombre de esta Virgen purísima no está nunca disociado de la castidad. Y añade san Pedro Crisólogo, que el nombre de María es indicio de castidad; queriendo decir que quien duda si habrá pecado en las tentaciones impuras, si recuerda haber invocado el nombre de María, tiene una señal cierta de no haber quebrantado la castidad.

5. María, nombre de bendición

Así que, aprovechemos siempre el hermoso consejo de san Bernardo: “En los peligros, en las angustias, en las dudas, invoca a María. Que no se te caiga de los labios, que no se te quite del corazón”. En todos los peligros de perder la gracia divina, pensemos en María, invoquemos a María junto con el nombre de Jesús, que siempre han de ir estos nombres inseparablemente unidos. No se aparten jamás de nuestro corazón y de nuestros labios estos nombres tan dulces y poderosos, porque estos nombres nos darán la fuerza para no ceder nunca jamás ante las tentaciones y para vencerlas todas. Son maravillosas las gracias prometidas por Jesucristo a los devotos del nombre de María, como lo dio a entender a santa Brígida hablando con su Madre santísima, revelándole que quien invoque el nombre de María con confianza y propósito de la enmienda, recibirá estas gracias especiales: un perfecto dolor de sus pecados, expiarlos cual conviene, la fortaleza para alcanzar la perfección y al fin la gloria del paraíso. Porque, añadió el divino Salvador, son para mí tan dulces y queridas tus palabras, oh María, que no puedo negarte lo que me pides.

En suma, llega a decir san Efrén, que el nombre de María es la llave que abre la puerta del cielo a quien lo invoca con devoción. Por eso tiene razón san Buenaventura al llamar a María “salvación de todos los que la invocan”, como si fuera lo mismo invocar el nombre de María que obtener la salvación eterna. También dice Ricardo de San Lorenzo que invocar este santo y dulce nombre lleva a conseguir gracias sobreabundantes en esta vida y una gloria sublime en la otra. Por tanto, concluye Tomás de Kempis: “Si buscáis, hermanos míos, ser consolados en todos vuestros trabajos, recurrid a María, invocad a María, obsequiad a María, encomendaos a María. Disfrutad con María, llorad con María, caminad con María, y con María buscad a Jesús. Finalmente desead vivir y morir con Jesús y María. Haciéndolo así siempre iréis adelante en los caminos del Señor, ya que María, gustosa rezará por vosotros, y el Hijo ciertamente atenderá a la Madre”.

6. María, nombre consolador

Muy dulce es para sus devotos, durante la vida, el santísimo nombre de María, por las gracias supremas que les obtiene, como hemos vitos. Pero más consolador les resultará en la hora de la muerte, por la suave y santa muerte que les otorgará. El P. Sergio Caputo, jesuita, exhortaba a todos los que asistieran a un moribundo, que pronunciasen con frecuencia el nombre de María, dando como razón que este nombre de vida y esperanza, sólo con pronunciarlo en la hora de la muerte, basta para dispersar a los enemigos y para confortar al enfermo en todas sus angustias. De modo parecido, san Camilo de Lelis, recomendaba muy encarecidamente a sus religiosos que ayudasen a los moribundos con frecuencia a invocar los nombres de Jesús y de María como él mismo siempre lo había practicado; y mucho mejor lo practicó consigo mismo en la hora de la muerte, como se refiere en su biografía; repetía con tanta dulzura los nombres, tan amados por él, de Jesús y de María, que inflamaba en amor a todos los que le escuchaban. Y finalmente, con los ojos fijos en aquellas adoradas imágenes, con los brazos en cruz, pronunciando por última vez los dulcísimos nombres de Jesús y de María, expiró el santo con una paz celestial. Y es que esta breve oración, la de invocar los nombres de Jesús y de María, dice Tomás de Kempis, cuanto es fácil retenerla en la memoria, es agradable para meditar y fuerte para proteger al que la utiliza, contra todos los enemigos de su salvación.

7. María, nombre de buenaventura

¡Dichoso –decía san Buenaventura– el que ama tu dulce nombre, oh Madre de Dios! Es tan glorioso y admirable tu nombre, que todos los que se acuerdan de invocarlo en la hora de la muerte, no temen los asaltos de todo el infierno.

Quién tuviera la dicha de morir como murió fray Fulgencio de Ascoli, capuchino, que expiró cantando: “Oh María, oh María, la criatura más hermosa; quiero ir al cielo en tu compañía”. O como murió el B. Enrique, cisterciense, del que cuentan los anales de su Orden que murió pronunciando el dulcísimo nombre de María.

Roguemos pues, mi devoto lector, roguemos a Dios nos conceda esta gracia, que en la hora de la muerte, la última palabra que pronunciemos sea el nombre de María, como lo deseaba y pedía san Germán. ¡Oh muerte dulce, muerte segura, si está protegida y acompañada con este nombre salvador que Dios concede que lo pronuncien los que se salvan!

¡Oh mi dulce Madre y Señora, te amo con todo mi corazón! Y porque te amo, amo también tu santo nombre. Propongo y espero con tu ayuda invocarlo siempre durante la vida y en la hora de la muerte. Concluyamos con esta tierna plegaria de san Buenaventura: “Para gloria de tu nombre, cuando mi alma esté para salir de este mundo, ven tú misma a mi encuentro, Señora benditísima, y recíbela”. No desdeñes, oh María –sigamos rezando con el santo– de venir a consolarme con tu dulce presencia. Sé mi escala y camino del paraíso. Concédele la gracia del perdón y del descanso eterno. Y termina el santo diciendo: “Oh María, abogada nuestra, a ti te corresponde defender a tus devotos y tomar a tu cuidado su causa ante el tribunal de Jesucristo”.

EJEMPLO

La joven María librada del demonio

Refiere el P. Rho en su libro de los Sábados, y el P. Lireo en su Trisagio Mariano, que hacia el año 1465, vivía en Güeldres una joven llamada María. Un día la mandó un tío suyo a la ciudad de Nimega a hacer unas compras, diciéndole que pasara la noche en casa de otra tía que allí vivía. Obedeció la joven, pero al ir por la tarde a casa de la tía, ésta la despidió groseramente. La joven desconsolada, emprendió el camino de vuelta. Cayó la noche por el camino, y ella, encolerizada, llamó al demonio en su ayuda. He aquí que se le aparece en forma de hombre, y le promete ayudarla con cierta condición. “Todo lo haré”, respondió la desgraciada. “No te pido otra cosa –le dijo el enemigo– sino que de hoy en adelante no vuelvas a hacer la señal de la cruz y que cambies de nombre”. “En cuanto a lo primero, no haré más la señal de la cruz –le respondió–, pero mi nombre de María, no lo cambiaré. Lo quiero demasiado”. “Y yo no te ayudaré”, le replicó el demonio. Por fin, después de mucho discutir, convinieron en que se llamase con la primera letra del nombre de María, es decir: Eme. Con este pacto se fueron a Amberes; allí vivió seis años con tan perversa compañía, llevando una vida rota, con escándalo de todos.

Un día le dijo al demonio que deseaba volver a su tierra; al demonio le repugnaba la idea, pero al fin hubo de consentir. Al entrar los dos en la ciudad de Nimega, se encontraron con que se representaba en la plaza la vida de Santa María. Al ver semejante representación, la pobre Eme, por aquel poco de devoción hacia la Madre de Dios que había conservado, rompió a llorar. “¿Qué hacemos aquí? –le dijo el compañero–. ¿Quieres que representemos otra comedia?” La agarró para sacarla de aquel lugar, pero ella se resistía, por lo que él, viendo que la perdía, enfurecido la levantó en el aire y la lanzó al medio del teatro. Entonces la desdichada contó su triste historia. Fue a confesarse con el párroco que la remitió al obispo y éste al Papa. Éste, una vez oída su confesión, le impuso de penitencia llevar siempre tres argollas de hierro, una al cuello, y una en cada brazo. Obedeció la penitente y se retiró a Maestricht donde se encerró en un monasterio para penitentes. Allí vivió catorce años haciendo ásperas penitencias. Una mañana, al levantarse vio que se habían roto las tres argollas. Dos años después murió con fama de santidad; y pidió ser enterrada con aquellas tres argollas que, de esclava del infierno, la habían cambiado en feliz esclava de su libertadora.

DISFRUTA DE LA SIGUIENTE PRÈDICA:


“Si tú conocieras el don de Dios”
El relato evangélico del encuentro entre Jesús y la samaritana es muy rico y de él mucho se puede decir. Sin embargo, hoy quiero concentrarme fijando la atención sólo en algunos particulares.
Lo primero es en la figura del Señor, caminante cansado del camino, que ahora encontramos sentado, junto al pozo, en Sicar. Y Jesús pide. Jesús tiene sed y necesita saciar su sed. Y Jesús pide, le pide a una mujer de beber. Vemos a Jesús como si fuera un mendicante al costado del camino, ¡Él que es rico!

“Dame de beber”, le dice a aquella mujer que ha ido a buscar agua a esa hora. “Dame de beber”. Esto es el inicio de un diálogo. Debemos saber que todo diálogo con el Señor se puede convertir en diálogo de salvación porque hace descubrir al interlocutor quién es Jesús. De inmediato se ve que el que pide es quien ha venido para dar. Es así, Jesús primero pide, solicita algo de nosotros y lo hace para darnos algo mucho más grande, infinitamente mayor. Ante el estupor de la mujer, que un hombre judío se dirija a un samaritano y encima que sea mujer, Jesús responde a ese reto con palabras más desconcertantes: “si conocieras el don de Dios y quien es el que te pide…”. Está como queriendo decir: “El que te pide es el que te dará en sobreabundancia. Si supieras, mujer, quien es el que te pide tú misma correrías ya no a darle sino a pedirle”. Este mismo hombre que ella tiene delante aquel mediodía y le dice “Dame de beber”, a esa misma hora de otro día, el día de su Pasión, dirá: “Tengo sed”. “Sed de ti, de tu salvación, sed de salvar a todas las almas”.

“Tengo sed” son dos palabras que proferidas de la boca del Cristo exangüe penetran profundamente en el alma de quien las evoca.
La Beata Madre Teresa hizo poner en todas las casas de las Misioneras de la Caridad, junto al sagrario, esas mismas palabras: “tengo sed”. Lo hizo seguramente para apagar la sed del Crucificado en el Calvario a través de la caridad hacia todos los más pobres y miserables en los que está Cristo, pero también lo hizo para responder al anhelo del Sagrado Corazón, cuando el Señor le dijo a santa Margarita María Alacoque: “Tengo sed, una sed tan ardiente de ser amado por los hombres en el Santísimo Sacramento que esta sed me consume”.
El Santo Padre Benedicto XVI escribió que el costado traspasado de Jesús en la cruz es el manantial al que hay que recurrir para experimentar más a fondo el amor del Señor y ese conocimiento de su amor se da ante la actitud humilde del corazón de quien adora silenciosamente.
Éste es el don de Dios: la adoración y la adoración perpetua. Éste es el modo de apagar la sed de nuestro Señor: adorándolo y adorándolo sin interrupción, día y noche.

Como a la samaritana, es Jesús quien ahora a ti te invita, quien te pide que pases una hora con él.
“¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo?” (Cfr Mt 26:40), son las palabras de la agonía del Getsemaní, palabras de infinita tristeza, queja amarga que resuena en todos los tiempos. Una hora, te pide. Tan solo una hora.
Fíjate que te pide para darte, como lo hizo con aquella mujer de Sicar. Te pide una hora para colmarte, no sólo esa hora a la que le dará un nuevo valor y la multiplicará en gracias, sino para colmar tu vida. Quien quiere apagar su sed es quien ha de saciarte y volver plena tu vida.
“Si tú conocieras el don de Dios!”.
El don es el de adorarlo, de darle una hora santa de adoración y ofreciéndola recibir tanto!
Es que ha llegado la hora, y es ésta, de los que adoran a Dios en espíritu y verdad.
Quien adora al Santísimo Sacramento adora a Dios en espíritu y verdad. Porque por y en el Espíritu adoramos a Dios, en Jesucristo -que es Dios y uno con el Padre y el Espíritu Santo- y que está verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento.
Cuando adoramos a Jesús Eucaristía nos hacemos testigos de su Presencia divina y, como la samaritana, otros creen por el testimonio que damos de nuestra experiencia de fe y de nuestro amor. Otros no sólo creen sino que pueden acercarse a Él porque con nuestra presencia continua permitimos que las puertas de la iglesia estén abiertas día y noche. Queridos hermanos, pensad ¡cuántos alejados de Dios se acercarán atraídos por esas puertas abiertas, signo de los brazos abiertos de nuestro Señor, que acoge a quien está herido por la vida, quien está solo y desesperado y quien lo busca con corazón sincero!
Y tú, no sólo te estás regalando esa hora con tu Señor sino que haces posible que otros alcancen al Redentor y hagan experiencia de su misericordia y encuentren la salvación, porque habrán encontrado al Salvador.
“Si tú conocieras el don de Dios!”.
Esto, queridos amigos, no es teoría, no son conjeturas sino realidad. Muchísimos son los testimonios de conversiones, de verdaderos milagros espirituales.
Estando en Italia otro sacerdote dio un testimonio: donde él vive hay una iglesia que está abierta día y noche. Una persona que había decidido acabar con su vida salió de su casa, hacia la medianoche, buscando dónde suicidarse y pasando cerca de la iglesia se sintió como atraída. Entró y se quedó hasta las cuatro de la madrugada. Esa persona buscaba el lugar para su muerte y encontró en aquella iglesia a Aquél que dice: “Yo soy la Vida”. Esa persona hoy da su testimonio.
Hace no mucho un arzobispo me contaba que un médico que él conoce y que se decía agnóstico, digamos ateo, se sintió interpelado por la capilla de adoración perpetua. Se decía: “¿Qué habrá en esa capilla que siempre va la gente y está abierta de día y de noche?” Pues, fue. Y le contaba al arzobispo que desde aquella primera vez no dejó de ir y que todas las mañanas se levanta media hora antes para visitar al Santísimo.
“Si tú conocieras el don de Dios!”.

La samaritana se preguntaba cómo podría darle el Señor a ella de beber si no estaba provisto de cubo y el pozo era hondo. También tú te puedes preguntar cómo puede ser que estando allí una hora ante el Santísimo puedan pasar grandes cosas, a nosotros y a otros.
Queridos hermanos, Él todo lo puede desde esa apariencia frágil, silenciosa, en el pan consagrado. Jesús llega a la mayor profundidad del pozo de nuestra alma para extraer el mal y para con su gracia transformar nuestra aridez en vida.

Queridos hermanos, los invitamos a participar de la adoración perpetua, a experimentar el don de Dios, a dar testimonio de la presencia real, verdadera, del Señor en la Eucaristía.

Cuando hacemos experiencia del Señor en adoración ya no nos preguntamos como lo hacía Israel (primera lectura del Éxodo) si “el Señor está o no con nosotros”, porque sabemos que Él es el Emmanuel, el que está con nosotros siempre, porque ha venido por nosotros. Amén.

Mensajes para ti

Dios Espera de tí, de mí, de nosotros, el cumplimiento de sus demandas, porque son para nuestro bien y de su iglesia. El Señor traerá la lluvia temprana y la tardía para que cosechemos frutos en abundancia.

viernes, 11 de septiembre de 2009

UN TOQUE DE HUMOR: JA! JA! JA! JA!

Un perro muy bendecido
Padre - le dice una señora al párroco - , yo amo a mi perro.Es parte de mi familia. Quiero pedirle encarecidamente que lo bautice....
- Pero el bautismo es sólo para las personas - responde el párroco - , sorprendido.
Pero la mujer insiste.
- Si Ud. me hace ese favor, le daré 500 u$s para su parroquia. :-Y
- Bueno - se ablanda el sacerdote - , no es lo correcto, pero podemos hacer una excepción.
Acto seguido bautiza a la mascota .
Días mas tarde, intranquilo con su conciencia, va a hablar con el obispo:
- La señora insistió tanto, que bauticé al perro y recibí los 500 u$s ¿ Hice bien o hice mal ?
- Hizo usted muy bien hijo - contestó el obispo - ; pero no olvide que la confirmación la hace el obispo. :-D

jueves, 10 de septiembre de 2009

mensaje para tì


El Helecho y el Bambú

A este trabajo me lo envió Alvaro Mauricio Cortés Ceballos, de México, y me pareció excelente como para compartirlo con ustedes hoy.
Un día decidí darme por vencido...renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi espiritualidad...quería renunciar a mi vida.
Fui al bosque para tener una última charla con Dios.
"Dios", le dije; "¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?
" Su respuesta me sorprendió.
"Mira a tu alrededor", Él dijo.
"¿Ves el helecho y el bambú?""Sí", respondí.
"Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo, no renuncié al bambú.
""En el segundo año, el helecho creció más brillante y abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú", dijo Él.
En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié", me dijo.
"En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. No renuncié", dijo.
"Luego, en el quinto año, un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho, era muy pequeño e insignificante. Pero sólo seis meses después, el bambú creció a más de cien pies de altura. Se había pasado cinco años echando raíces.
""Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron todo lo que necesitaba para sobrevivir.
""No le daría a ninguna de mis creaciones, un reto que no pudieran sobrellevar", Él me dijo. "¿Sabías, mi niño, que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?
""No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti. No te compares con otros", me dijo.
El bambú tenía un propósito muy diferente al helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso.""Tu tiempo vendrá", me dijo Dios. "¡Crecerás muy alto!""¿Que tan alto debo crecer?", pregunté."¿Que tan alto crecerá el bambú?", me preguntó en respuesta."¿Tan alto como pueda?", indagué."Sí", dijo Él.
"Dame Gloria de crecer tan alto como puedas."Dejé el bosque exaltado, trayendo esta historia para compartirla con ustedes.Espero que estas palabras puedan ayudarte a entender que Dios nunca renunciará a ti.
Nunca te arrepientas de un día de tu vida. Los buenos días te dan felicidad.
Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida. Continúa.
La felicidad te mantiene Dulce.
Los intentos te mantienen Fuerte.
Las penas te mantienen Humano.
Las caídas te mantienen Humilde.
El éxito te mantiene Brillante.
Pero sólo Dios te mantiene Caminando...
Simple. Quizás conocido por muchos de ustedes. Quizás yo mismo alguna vez, antes, había leído algo similar o relacionado. Pero...¡Que necesario es que un día lo vuelvas a leer y, fundamentalmente, te lo vuelvas a plantear! ¿No crees?

miércoles, 9 de septiembre de 2009

MI TESTIMONIO

El Rey y su Espiritu Santo lo hicieron
Escrito por Liliana
Me llamo Liliana y hace dos años que Jesús me iluminó y me acercó a un grupo de la Renovación Carismática de la Ciudad de Junín (Prov.Bs.As.), lugar donde vivo desde hace 12 años junto con mi esposo y cinco hijos... Cuando llegué a la Renovación solamente tenía a cuatro de mis hijos, y el motivo fundamental en ése momento fué recostarme en el regazo de Dios y pedirle que me libere de los pecados cometidos; ya que yo no me consideraba digna de obtener su perdón. El no sólo perdonó mis pecados y me liberó, sino que también me dió la gracia de recibir en mi corazón al Espíritu Santo. Luego de un tiempo, el Señor dispuso enviarme a mi último hijo, que hoy tiene 9 meses, pero el embarazo fue muy complicado, a tal punto que si bien siempre estuve en oración no pude concurrir a las reuniones del grupo. El bebé nació sin inconvenientes, pero a los dos meses se lo debió operar de hipertrofia del píloro. En ese momento se lo entregué a María Madre de Dios, que nos acompañó siempre y todo salió bien. Pero mi bebé lloraba mucho por las noches, no aumentaba de peso lo suficiente, estaba cinco días enfermo y uno bien. Así transcurrieron los días, con el consabido desconsuelo mío y de mi esposo, sumado al de los hermanitos que querían verlo bien...el hogar era un caos, nos cuestionabamos unos a otros pero no llegabamos a ninguna solución posible para ver bien a Nehuén (mi bebé). El médico trataba cada una de sus enfermedades, mejoraba y luego volvía a enfermarse. Un día, un hermano de la Renovación, me sugirió que lo llevara a Rawson a una misa de sanación y unción de los enfermos que daría el Padre Antonio en la iglesia del pueblo. Al Padre yo lo conocía de algunas misas que había dado en Junín y conocía, también, mucha gente que había sido sanada por el Señor a través de su ministerio. Pues bién, fuimos a Rawson, donde el Padre le hizo la unción e imposición de manos a mi bebé y al finalizar la Misa, dijo que se estaba sanando un bebé y que además estaba recibiendo una gran bendición del Señor. Yo rogué "Señor, Dios mío, que ése sea mi hijo.."A los dos días, Nehuén comenzó a comer bien, a crecer, a engordar, no se enfermó más y comenzó a reír. Cambió su carita de bebé enfermo por la carita de un bebé feliz, un bebé que ha recibido la bendición del Señor, nuestro Rey; y que en su corazón ha recibido al Espíritu Santo... Jesús, el Señor VIVE...Alguien tiene alguna duda??? Que Dios los bendiga por darnos la oportunidad de hacer conocer su obra...

ORA!

Oh Dios, que, con el fin de llevar el Evangelio a los esclavos negros, has dotado a San Pedro Claver de admirable amor y paciencia, concédenos, por su intercesión y ejemplo, que, superadas todas las discriminaciones raciales, amemos a todos los hombres con sincero corazón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.-
AMEN

Santoral Católico: 09-09-09

Pedro Claver, Santo, Presbítero,
Pedro Claver, Santo
Esclavo de los esclavosMartirologio Romano: San Pedro Claver, presbítero de la Compañía de Jesús, que en Nueva Cartagena, ciudad de Colombia, durante más de cuarenta años consumió su vida con admirable abnegación y eximia caridad para con los esclavos negros, bautizando con su propia mano a casi trescientos mil de ellos (1654).Fecha de canonización: Beatificado el 16 de Julio de 1850 por Pío IX. Canonizado el 15 de Enero de 1888 por León XIII junto con Alfonso Rodriguez.
Nació en Verdú, España, el 26 de Junio de 1580.Murió en Cartagena, Colombia, el 8 de Septiembre de 1654.-Pedro Claver y Juana Corberó, campesinos catalanes, tuvieron seis hijos, pero solo sobrevivieron Juan, el mayor, y los dos mas pequeños, Pedro e Isabel. El padre apenas podía firmar su nombre, pero era un hombre trabajador y buen cristiano. La infancia de Pedro quedó oculta para la historia como la de tantos santos, incluso la de Nuestro Señor. Trabajaba en el campo con su familia.-Pedro se graduó de la Universidad de Barcelona. A los 19 años decide ser Jesuita e ingresa en Tarragona. Mientras estudiaba filosofía en Mallorca en 1605 se encuentra con San Alonso Rodriguez, portero del colegio. Fue providencial. San Alonso recibió por inspiración de Dios conocimiento de la futura misión del joven Pedro y desde entonces no paró de animarlo a ir a evangelizar lo territorios españoles en América.-Pedro creyó en esta inspiración y con gran fe y el beneplácito de sus superiores se embarcó hacia la Nueva Granada en 1610. Debía estudiar su teología en Santa Fe de Bogotá. Allí estuvo dos años, uno en Tunja y luego es enviado a Cartagena, en lo que hoy es la costa de Colombia. En Cartagena es ordenado sacerdote el 20 de Marzo de 1616.-Al llegar a América, Pedro encontró la terrible injusticia de la esclavitud institucionalizada que había comenzado ya desde el segundo viaje de Colón el 12 de Enero de 1510, cuando el rey mandó a emplear negros como esclavos. Se trata de una tragedia que envolvió a unos 14 millones de infelices seres humanos. Un millón de ellos pasaron por Cartagena. Los esclavos venían en su mayoría de Guinea, del Congo y de Angola. Los jefes de algunas tribus de esas tierras vendían a sus súbditos y sus prisioneros. En América los usaban en todo tipo de trabajo forzado: agricultura, minas, construcción.-Cartagena por ser lugar estratégico en la ruta de las flotas españolas se convirtió en el principal centro del comercio de esclavos en el Nuevo Mundo. Mil esclavos desembarcaban cada mes. Aunque se murieran la mitad en la trayectoria marítima, el negocio dejaba grandes ganancias. Por eso, las repetidas censuras del papa no lograron parar este vergonzoso mercado humano.-Pedro no podía cambiar el sistema. Pero si había mucho que se podía hacer con la gracia de Dios. Pero hacía falta tener mucha fe y mucho amor. Pedro supo dar la talla. En la escuela del gran misionero, el padre Alfonso Sandoval, Pedro escribió: "Ego Petrus Claver, etiopum semper servus" (yo Pedro Claver, de los negros esclavo para siempre". Así fue. San Pedro no se limitó a quejarse de las injusticias o a lamentarse de los tiempos en que vivía. Supo ser santo en aquella situación y dejarse usar por Jesucristo plenamente para su obra de misericordia. En Cartagena durante cuarenta años de intensa labor misionera se convirtió en apóstol de los esclavos negros. Entre tantos cristianos acomodados a los tiempos, el supo ser luz y sal, supo hacer constar para la historia lo que es posible para Dios en un alma que tiene fe.-A pesar de su timidez la cual tuvo que vencer, se convirtió en un organizador ingenioso y valiente. Cada mes cuando se anunciaba la llegada del barco esclavista, el padre Claver salía a visitarlos llevándoles comida. Los negros se encontraban abarrotados en la parte inferior del barco en condiciones inhumanas. Llegaban en muy malas condiciones, víctimas de la brutalidad del trato, la mala alimentación, del sufrimiento y del miedo. Claver atendía a cada uno y los cuidaba con exquisita amabilidad. Así les hacia ver que el era su defensor y padre.-Los esclavos hablaban diferentes dialectos y era difícil comunicarse con ellos. Para hacer frente a esta dificultad, el padre Claver organizó un grupo de intérpretes de varias nacionalidades, los instruyó haciéndolos catequistas.-Mientras los esclavos estaban retenidos en Cartagena en espera de ser comprados y llevados a diversos lugares, el padre Claver los instruía y los bautizaba. Los reunía, se preocupaba por sus necesidades y los defendía de sus opresores. Esta labor de amor le causó grandes pruebas. Los esclavistas no eran sus únicos enemigos. El santo fue acusado de ser indiscreto por su celo por los esclavos y de haber profanado los Sacramentos al dárselos a criaturas que a penas tienen alma. Las mujeres de sociedad de Cartagena rehusaban entrar en las iglesias donde el padre Claver reunía a sus negros.-Sus superiores con frecuencia se dejaron llevar por las presiones que exigían se corrigiesen los excesos del padre Claver. Este sin embargo pudo continuar su obra entre muchas humillaciones y obstáculos. Hacia además penitencias rigurosas. Carecía de la comprensión y el apoyo de los hombres pero tenia una fuerza dada por Dios.-Muchos, aun entre los que se sentían molestos con la caridad del padre Claver, sabían que hacia la obra de Dios siendo un gran profeta del amor evangélico que no tiene fronteras ni color. Era conocido en toda Nueva Granada por sus milagros. Llegó a catequizar y bautizar a mas de 300,000 negros.-En la mañana del 9 de Septiembre de 1654, después de haber contemplado a Jesús y a la Santísima Virgen, con gran paz se fue al cielo. Beatificado el 16 de Julio de 1850 por Pío IX.Canonizado el 15 de Enero de 1888 por León XIII junto con Alfonso Rodriguez.El 7 de Julio de 1896 fue proclamado patrón especial de todas las misiones católicas entre los negros.El papa Juan Pablo II rezó ante los restos mortales de San Pedro Claver en la Iglesia de los Jesuitas en Cartagena
Pedro Claver, Santoel 6 de Julio de 1986---------------------------------------------San Pedro Claver

martes, 8 de septiembre de 2009

La Iglesia en Brasil quiere despertar a los laicos


"Despertar la vocación y la acción misionera de los bautizados", es el objetivo que se plantea el nuevo proyecto nacional de evangelización aprobado por el episcopado brasileño. El presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil (CNBB), monseñor Geraldo Lyrio Rocha, arzobispo de Mariana, explicó en una entrevista concedida a L'Osservatore Romano esta iniciativa. El prelado se encuentra estos días en Roma para la visita "Ad Limina". Se pretende con ella llevar a cabo las indicaciones de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en mayo de 2007 en Aparecida, y que ha pedido el empeño de América Latina en una "misión continental". El nuevo proyecto, titulado "Brasil en la Misión Continental", "invita a toda la Iglesia en Brasil a ponerse en permanente estado de misión" y "propone como objetivo general el de abrirse al impulso del Espíritu Santo e incentivar, en las comunidades y en cada bautizado, el proceso de conversión personal y pastoral al estado permanente de misión", afirma monseñor Rocha. Con este fin, se han fijado numerosos objetivos: "ofrecer la gozosa experiencia del discipulado, en el encuentro con Cristo; promover la formación a todos los niveles en apoyo de la conversión personal y pastoral del discípulo misionero". También quiere "reconsiderar las estructuras de la acción evangelizadora para intentar llegar a los católicos que se han alejado; favorecer el acceso de todos, empezando por los pobres, a la atrayente oferta de una vida digna en Cristo; profundizar en la misión como un servicio a la humanidad; discernos los signos del Espíritu Santo en las vidas de las personas y en la historia". El sujeto de la misión, observa monseñor Rocha, es la Iglesia particular. Por este motivo, la CNBB propone cada diócesis que revise su plan pastoral para imprimirle un mayor impulso misionero. El proyecto, constata el prelado, "no pretende solo realizar cosas nuevas o llevar a cabo nuevas iniciativas, sino imprimir un carácter misionero a las estructuras, organismos e iniciativas pastorales ya existentes". Las comunidades pastorales, por tanto, deben ser "empujadas a aprovechar intensamente este tiempo de gracia que la Conferencia de Aparecida representa como nuevo Pentecostés para América Latina y el Caribe". "El gran desafío es el de despertar la vocación y la acción misionera de los bautizados y salir al encuentro de las personas, de las familias y de las comunidades para comunicar y compartir el don del encuentro con Cristo", añade el arzobispo. Como gestos concretos, entre otros, se sugieren "encuentros con personas procedentes de otros países que viven en Brasil; encuentros con los brasileños que viven en el extranjero y una mayor presencia entre ellos" y promover el envío misionero "ad gentes". También se pretende "intensificar la formación de nuevos misioneros, promover los ministerios de la acogida y de la visitación; incentivar la producción de programas radiofónicos y televisivos sobre Brasil y la misión continental", y "divulgar experiencias misioneras significativas que actualmente se están realizando en diversas regiones de Brasil". Año catequético y sacerdotal El presidente de los obispos brasileños recordó también que Brasil ha proclamado el 2009 como Año Catequético Nacional, con el tema "La Catequesis, camino para el discipulado", iniciativa que "tiende a consolidar el camino de una catequesis renovada y ofrecer luces para los nuevos desafíos que la realidad presenta". El objetivo general de este año, afirma, es "dar un nuevo impulso a la catequesis como servicio eclesial y como camino para el discipulado", y se inserta "en el proceso de recepción de Aparecida, en las nuevas directrices evangelizadoras y en otros eventos eclesiales, como el Sínodo sobre la Palabra". Respecto al Año Sacerdotal inaugurado por el Papa el pasado 19 de junio, monseñor Rocha subraya que la última asamblea general de la CNBB puso el acento sobre la importancia del "cuidado de la formación de los presbíteros". Entre las iniciativas de este Año -congresos, encuentros de estudios, participación en actos nacionales e internacionales-, el prelado señaló especialmente dos: el Congreso Eucarístico Nacional que se celebrará en mayo de 2010, y el congreso regional sacerdotal. "Hemos exhortado a inaugurar la pastoral presbiteral allí donde aún no existe - concluye -. Estamos convencidos de que es una ocasión de renovación que no debemos dejar escapar". Los obispos brasileños llegarán a Roma para la visita Ad Limina en 13 grupos,ya que la CNBB constituye hoy el episcopado más grande del mundo, con más de 400 obispos para 272 circunscripciones eclesiásticas. Brasil tiene 170 millones de habitantes, de los que el 74% son católicos.

El Papa subraya la importancia de la acción social cristiana

El Papa exhortó hoy, durante la homilía pronunciada durante la Eucaristía en el Valle Faul de Viterbo, a los cristianos a “dar testimonio” a través de la acción social y caritativa de la Iglesia, y especialmente en el campo de la educación. En este campo, que definió como “prioritario”, deben implicarse “las parroquias, las familias y las diversas realidades asociativas”, así como “los catequistas y todos los educadores” y la escuela, y en particular, “la escuela católica”. Invitó a los presentes a mirar, en la historia de la Iglesia, a los “modelos siempre actuales, auténticos pioneros de la educación en la fe en los que inspirarse”, entre otros, a santa Rosa Venerini, “verdadera precursora de las escuelas femeninas en Italia” y a santa Lucía Filippini, fundadora de las “Maestras Pías”.“A estas fuentes espirituales se podrá felizmente acudir aún para afrontar, con lucidez y coherencia, la actual, ineludible y prioritaria, emergencia educativa, gran desafío para toda comunidad cristiana y para toda la sociedad”, añadió. Otro de los campos en los que pidió un mayor compromiso fue en la acción caritativa de la Iglesia, a la luz de las encíclicas Deus caritas est y Caritas in veritate. “Es en esta perspectiva que toma rostro la acción caritativa de la Iglesia: sus iniciativas, sus obras son signos de la fe y del amor de Dios, que es Amor”, explicó el Papa. Recordando el ejemplo de numerosos santos de la diócesis, entre ellos el de la copatrona santa Rosa, cuyo cuerpo incorrupto se venera en el Monasterio de Santa María de las Rosas, el Papa exhortó a promover el voluntariado cristiano, “tanto en el plano personal como en el plano asociativo”, especialmente a través de Cáritas. “Se suceden las etapas de la historia, cambian los contextos sociales, pero no cambia y no pasa de moda la vocación de los cristianos a vivir el Evangelio en solidaridad con la familia humana, al paso con los tiempos”.Eso, explicó, “es el compromiso social, eso es el servicio propio de la acción política, eso es el desarrollo humano integral”. Por último, pidió especialmente a los laicos “no tener a vivir y dar testimonio de la ve en los diversos ámbitos de la sociedad, en las múltiples situaciones de la existencia humana”. “Como afirma el Concilio Vaticano II, el cristiano está llamado a ser ante el mundo un testigo de la resurrección y de la vida del Señor y un signo del Dios vivo”, añadió, recordando la figura del joven viterbés Mario Fani, precursor de lo que después fue la Acción Católica Italiana. “Como hizo Jesús con el sordomudo, de la misma forma Dios continúa revelándonos su proyecto mediante acontecimientos y palabras. Escuchar su palabra y discernir sus signos debe ser por tanto el compromiso de cada cristiano y de cada comunidad”, concluyó. [Por Inma Álvarez]

SANTORAL: La natividad de la Virgen María


En la liturgia católica, este nacimiento de María es celebrado como se celebra la navidad de Jesucristo y la de san Juan Bautista: En de Cristo, Hijo de Dios, la de la Virgen, en gracia desde su concepción inmaculada, y la de Precursor, lleno de Espíritu Santo desde el seno de su madre Isabel. Son los únicos.
Esta fiesta tiene una lógica relación con la de la inmaculada, celebrada nueve meses antes: es una afirmación del proceso humano natural en lo que hace al nacimiento de María.
La celebración tuvo su origen en Jerusalén, a fines del siglo V, a raíz de haber sido consagrada una basílica en el lugar donde, según antiguas tradiciones extraevangélicas, acaeció el nacimiento. Al parecer, María era jerosolimitana, y después sus padres se trasladaron a Nazaret; así se explica mejor la presentación de la niña en el templo. Occidente empezó a celebrarlo en el siglo VI I y los papas se dirigían descalzos a Santa María la Mayor, entonando las letanías y los kiries.
Los datos de la infancia de María, ausentes totalmente de los evangelios canónicos, los ha tomado la devoción popular sobre todo del apócrifo Protoevangelio de Santiago, cuyo autor finge ser el apóstol Santiago el Menor, pariente del Senor. Este apócrifo gozó de mucha fama en la antigüedad, ya que tiene su origen en el siglo Il y a él se deben los supuestos nombres de los padres de la Virgen, san Joaquín y santa Ana, detalles de los esponsales con san José, la anteriormente citada presentación, etc. La liturgia católica ha admitido estos datos en varias festividades y el arte los ha reproducido ampliamente.
Lo cierto es que se trata de una fiesta de redención: el cumpleaños de María que trae, como la aurora antes del sol, el preanuncio de la llegada del Mesías. Así lo celebra con alegría la Iglesia. "Nos nace María, salud de los creyentes, y su nacimiento es verdaderamente salvación de los que nacen".
Antes se celebraba en otra fecha la fiesta del nombre de María: hoy podemos juntas ambas cosas, pues el nombre se les ponía a las niñas israelitas pocos días después de haber nacido.
Del evangelio de san Lucas podría colegirse que también María, como José, era de la casa de David, porque aunque aparezca a primera vista que la genealogía en Lucas, como en Mateo, es la del padre legal de Cristo, hay razones para afirmar que en Lucas se da la de María y así lo afirma, entre otros, san Agustín. Además así se desprende de la lectura de Lucas 1,32 y de Romanos 1,3.
El nombre de María, común entre los hebreos, aparece usado por primera vez para designar a la hermana de Moisés. Los autores piadosos, sobre todo san Bernardo, le dan unas sesenta explicaciones etimológicas, la mayoría de las cuales son nada más que suposiciones tendientes a motivar diversos cultos, advocaciones marianas o caprichos poético-religiosos de autores devotos, ya que desconocen las más elementales reglas hebraicas de la formación de los nombres.
Según el P. Lagrange, gran cultor de los estudios bíblicos, el uso que daban los judíos del tiempo de Cristo a ese nombre tiende a identificarlo con el sentido de "señora" o "princesa" (hoy día decimos nuestra Señora o Madonna) y es afin al nombre de Marta, que en arameo es femenino del vocablo señor.
Otras celebraciones de hoy: Nuestra Señora de Guadalupe, (Patrona de Extremadura), del Coro, de Covadonga, de la Salud, de la Encina, de Regla, Alta Gracia, Peña de Francia, Castañar; María de las Virtudes.