domingo, 25 de octubre de 2009

¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

Trigésimo Domingo del Tiempo Ordinario

Comentario del Evangelio por : San Gregorio de Nisa (hacia 335-395), monje y obispo La vida de Moisés, II, 231-233, 251-253
« Y al momento recobró la vista y seguía a Jesús por el camino» [Sobre el monte Sinaí, Moisés dijo al Señor: «Déjame ver, por favor, tu gloria.» Y Dios le contestó: «Yo haré pasar ante tu vista toda mi belleza... pero no puedes ver mi rostro.» (Ex 33,18s).] Experimentar este deseo me parece propio de un alma animada por un amor grande hacia la belleza esencial, un alma en la que la esperanza no cesa de dirigir desde la belleza que ha visto hasta la que está más allá... Este petición audaz, que sobrepasa los límites del deseo, no es la de gozar de la Belleza a través de espejos o de unos reflejos, sino cara a cara. La voz divina concede lo que se pide por el mismo hecho de que el alma rechaza otros medios...: la munificencia de Dios le concede el cumplimento de su deseo; pero, al mismo tiempo no le promete el descanso ni la saciedad... En esto consiste la verdadera visión de Dios: en el hecho de que el que levanta hacia él los ojos, no deja jamás de desearle. Por eso él dice: «No podrás ver mi rostro»...El Señor que así había respondido a Moisés, se expresa de la misma manera a sus discípulos, iluminando así el sentido de este símbolo. Dice: «El que quiera seguirme» (Lc 9,23) y no: «Si alguno me quiere preceder». Al que le dirige un ruego relacionado con la vida eterna, le propone lo mismo: «Ven y sígueme» (Lc 18,22). Ahora bien, el que sigue se dirge hacia la espalda del que le conduce. Así pues, la enseñanza que recibe Moisés sobre la manera según la cual es posible ver a Dios, es ésta: seguir a Dios donde Él conduce, esto es ver a Dios... En efecto, al que ignora el camino por donde viajar con seguridad, no le es posible llevarlo a buen término si no sigue al guía. El guía le enseña el camino pasándole delante; el que le sigue no se alejará del buen camino si siempre fija su mirada en la espalda del que lo conduce. En efecto, si se deja ir por algún lado o bien si se pone frente a su guía, seguirá otro camino que no es el que le enseña el guía. Por eso Dios dice al que conduce: «No verás mi rostro», es decir: «No te pongas frente a tu guía». Porque entonces correrás en sentido contrario a él... Ahora ves cuán importante es aprender a seguir a Dios. Para el que así le sigue ya ninguna contradicción del mal se opone más a su camino
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EVANGELIO DEL DIA 15-11-09
¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
domingo 15 Noviembre 2009
Trigésimotercero Domingo del Tiempo OrdinarioHoy la Iglesia celebra : San Alberto Magno. COMENTARIO:Cardenal John Henry Newman : El ejemplo de la higuera
Evangelio según San Marcos 13,24-32.
En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte. Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta. Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
Leer el comentario del Evangelio por : Cardenal John Henry Newman (1801.1890), presbítero, fundador de comunidad religiosa, teólogo. «El mundo invisible (La Palabra)PPS, IV, 13
El ejemplo de la higuera Una sola vez al año, pero, ciertamente una vez, el mundo que vemos, hace estallar sus fuerzas secretas y, en cierta manera, él mismo revela qué es. Entonces, aparecen las hojas, los árboles frutales y las flores se abren, crecen la hierba y el trigo. De repente de percibe un impulso y un estallido de la vida escondida que Dios ha puesto en el mundo material. Pues bien, esto nos sirve como un ejemplo de lo que el mundo es capaz siguiendo el mandato del Señor. Esta tierra... un día estallará en un mundo nuevo de luz y de gloria en la cual veremos a los santos y a los ángeles. Sin la experiencia que se ha tenido de lo que ha sido una primavera precedente, ¿quién podría pensar, quién podría concebir dos o tres meses antes cuando el rostro de la naturaleza parecía muerta, que podía llegar a ser tan espléndida y tan variada?... Lo mismo ocurre con esta primavera eterna que esperan todos los cristianos; llegará aunque se demore. Esperémosla, porque «ciertamente vendrá y no tardará» (Hb 10,37). Por eso decimos cada día: «¡Venga a nosotros tu reino!» Que quiere decir: «Resplandece Señor, tú que te sientas sobre querubines. Restáuranos, que brille tu rostro y nos salve» (cf Sl 79,2-3).

sábado, 24 de octubre de 2009

EL ME ENVIÒ A LLEVAR LA BUENA NOTICIA A LOS POBRES.

GRACIELA, QUIEN COMPARTIÒ LOS TEMAS DEL SEMINARIO DE VIDA: FE Y CONVERSIÒN
NANCY Y NOE POR GRACIA Y BENDICIÒN DE DIOS NOS DIERON A CONOCER SOBRE EL AMOR DE DIOS, LA SALVACIÒN Y EL SEÑORIO DE JESÙS.


TODO SEA PARA GLORIA DE DIOS Y EN SU NOMBRE SIEMPRE.

SIXTO NOS HABLÒ SOBRE EL PECADO.
MIL GRACIAS POR COMPARTIR" VIDA EN JESUS". 99.1 FM







viernes, 23 de octubre de 2009

¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo! Luc 12, 43


Queridos hermanos:
Estamos a menos de un mes de la realización del último encuentro del año. Por eso, les reitero la invitación a participar del mismo y solicitarles que la hagan extensiva a sus hermanos de comunidad y/o contactos:
I Encuentro Nacional para Perseverantes de Grupos de Oración.

Predicador: José Tomas Martínez Zárate

Fecha: 13, 14 y 15 de noviembre de 2009 (a partir de las 16 h del día 13 y hasta el almuerzo del 15 de noviembre).

Lugar: Residencia Franciscana de San Antonio de Arredondo - Córdoba.

Costo: $ 180.

Tema: La caridad en la verdad. Carismas y Discernimiento en el Grupo de Oración. Sanación – liberación.
Observación: Se pueden alquilar sabanas y toallas; el almuerzo del 13 no esta incuido en el costo del encuentro.

Destinado a: Servidores Jovenes, Adultos, de Grupos de Oración, de la música, Evangelizadores, Intercesores, etc.
Esperando encontrarnos pronto y unidos a traves de la oración, les deseo que reciban la paz de nuestro Señor Jesucristo!!!!Con mucho cariño…
Graciela

Somos, pues, los servidores del Padre, los administradores del Señor,
y hemos recibido la ración de trigo para distribuirla entre vosotros.

domingo, 11 de octubre de 2009

NUESTRA PREDICADORA MARIA ELENA CURUTCHET


Una mujer con vocación de servicio
María Elena Curutchet nació en Resistencia (Chaco) el 3 de enero de 1947. Se recibió de maestra en educación especial, contrajo matrimonio y tuvo dos hijos varones. En su vida sufrió las consecuencias de las inundaciones en su provincia y la pobreza, enviudó y enfermó de un cáncer terminal. En 1980 conoció la Renovación Carismática Católica, movimiento del que fue coordinadora diocesana en Resistencia, durante cuatro períodos. Hacia fines de 1989 resultó elegida para integrar el Equipo Nacional de la Renovación Carismática Católica de la Argentina. Entre 1992 y 1995 fue designada por el Equipo Nacional para la Predicación de Retiros de Formación y Espiritualidad de la Renovación, a lo largo de todo el país, actividad a la que se dedica actualmente. A partir de 2002 comenzó a predicar en otros encuentros en distintos países de Latinoamérica y España. Ahora fue invitada a dar nuevamente retiros en las ciudades andaluzas de Sevilla, Ayamonte, Ubeda y Jaén. Además, está confirmada su participación como exponente en el Forum Carismático y el Congreso Nacional de Renovación Carismática Católica, a desarrollarse
en Brasil.
Hay que ser servidores de la buena noticia"
La católica chaqueña trajo su prédica de sanación a la Capilla San Pantaleón de nuestra ciudad.

En los próximos días viajará a España, donde ofrecerá varios retiros espirituales.
"Muchas veces uno pide paz pensando que es ausencia de guerra. Pero la paz que el hombre está buscando es la de la presencia de Dios. A veces no hay guerra pero por debajo hay un malestar tan grande que no se sabe cómo vivir".

De esta manera la religiosa María Elena Curutchet reflexionó sobre uno de los grandes males de la Humanidad, durante su visita a la Capilla San Pantaleón de nuestra ciudad, donde desarrolló dos Jornadas de Sanación Interior.

En diálogo con este diario, la predicadora mundial del International Catholic Charismatic Renewal Services (ICCRS), dijo que las jornadas apuntaron a que los creyentes descubriesen que "todo lo que parece desgracia, en el fondo siempre trae una gracia grande. Que todo lo que parece cruz es en realidad una puerta, una escuela, un camino o un tiempo nuevo".

Después de manifestar su impresión sobre la religiosidad de los bahienses, la predicadora chaqueña se refirió a temáticas actuales, aclarando siempre que su mirada es desde la fe.

--¿Ve a la comunidad de Bahía Blanca cercana a Dios?

--La forma de ser de cada ciudad no es estática, sino dinámica. En tiempos de crisis todo el mundo se acerca un poco más a Dios.

Crisis quiere decir que es un tiempo donde se pone en crítica cómo se está viviendo. No es una cuestión condicionada por el lugar, sino por los valores, la educación y formación espiritual. --¿Qué le diría a alguien que no practica su fe?

-- Lo importante no es acercarse a un movimiento o a la Iglesia, sino a Dios. Lo que hoy falta es la vida de comunidad. Cuando se está en una, desde cualquier movimiento, se va acrecentando la fe, amistad, fraternidad, amor, solidaridad, generosidad. Una persona que practica su fe en soledad, sólo practica el egoísmo.
Fomentar la comunión.

--¿Cuál es el principal mal del mundo?

--La crisis más grande de hoy es la carencia de sentido de la vida. Creo que el camino de Dios es hacia la sabiduría y nos está guiando en ese camino.

Hay que volver a la comunión o a la empatía (como dice la psicología). Eso es posible desde un diálogo profundo.

--¿Cuál debería ser el papel de los medios?

--Rezamos para que los medios sean servidores de la buena noticia. Hoy sólo se emite lo que lastima y todo se mira desde el dolor, el daño y lo que conmueve. No se muestra la multitud enorme de cosas buenas que están sucediendo en el mundo.

--¿Cómo se puede alcanzar la paz?

--Muchas veces uno pide paz pensando que es ausencia de guerra. Pero la paz que el hombre está buscando es la de la presencia de Dios. A veces no hay guerra pero por debajo hay un malestar tan grande que no se sabe cómo vivir. Cuando está la paz de Dios uno siente la certeza de que se le están abriendo caminos. Aún cuando se sienta un dolor muy grande, sabe que es escuela para madurar, para crecer, para ser nuevos y mejores".

--¿Quiénes son hoy líderes mundiales?

-- Los grandes líderes están desconocidos, como lo fue por años la Madre Teresa. Hay un drama en el mundo que es la falta de liderazgo moral y de autoridad (que en griego es "el que hace crecer").

"Pero la gente está empezando a escuchar más a quienes están llenos de valores morales y descarta a los masivos. Creo en la fuerza de los jóvenes que están trabajando".
La Iglesia y el Papa.

--¿Qué piensa de la Iglesia como institución?

--Hay un rumbo mundial que está tratando de empujar la nave de la Iglesia hacia la nada y el vacío. Pero, cómo siempre, termina resurgiendo.

"Todos necesitamos orar más para que la Iglesia entera sea purificada y para que el Señor deje, como lo prometió, a los verdaderamente humildes y sencillos que creen.

--¿Cuál es su opinión respecto al Papa Benedicto XVI?

--Le doy gracias a Dios por el Papa. Todo aquel que no lo conoce debería leer su primera encíclica "Dios es amor". Es como si toda la vida hubiera vivido enamorado hasta los huesos. Lo admiro con alma y vida.

"Pido que dure bastante a pesar de sus años y que siga trayendo Santos y Papas para que guíen la nave de la Iglesia en momentos tan difíciles.

--¿Está de acuerdo con la vuelta de la misa en latín?

--Lo pide Benedicto en un contexto claro: en los lugares donde se hagan celebraciones masivas, donde haya gente de muchas nacionalidades.

"No pide que vuelvan a las misas tridentinas o de Trento, como agregaron los medios. Sino volver a la misa en latín, sobretodo en lugares donde las personas que han sido sacadas de su tierra, ya sea por una cuestión del clima o los refugiados, como los de Kosovo. Cuando se reza en latín, la Iglesia entera entiende, porque es su lenguaje universal".

--¿Y en la vuelta de la comunión con fieles arrodillados?

--Eso no está impuesto en los cánones de hoy. Se hace naturalmente. Cuando uno sabe quién está en la Eucaristía, que es el mismo Dios, te inunda un profundo deseo de arrodillarte ante su majestad.SOLEDAD LLOBET.


Comentario del Evangelio de Mc 10, 35-45 por :

Santo Tomás de Aquino (1225-1274), teólogo dominico, doctor de la Iglesia. Conferencia sobre el Credo, 6

«El que quiera ser grande, sea vuestro servidor»

¿Qué necesidad había para que el Hijo de Dios padeciera por nosotros? Una gran necesidad que se puede resumir en dos puntos: necesidad de remedio por lo que se refiere a nuestros pecados, necesidad de ejemplo para nuestra conducta... Porque la Pasión de Cristo nos proporciona un modelo válido para nuestra vida... Si buscas un ejemplo de caridad: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (Jn 15,13)... Si buscas la paciencia, es sobre la cruz donde se encuentra en grado máximo... Cristo sufrió grandes males en la cruz, y pacientemente, puesto que «cuando lo insultaban, no devolvía el insulto» (1P 2,23), «como un cordero llevado al matadero, no abría la boca» (Is 53,7)... «Corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe, Jesús, que renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz» (Hb 12,1-2). Si buscas un ejemplo de humildad, mira al crucificado. Porque un Dios ha querido ser juzgado bajo Poncio Pilato y morir... Si buscas un ejemplo de obediencia, no tienes que hacer más que seguir al que se hizo obediente al Padre «hasta la muerte» (Flp 2,8). «Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos» (Rm 5,19). Si buscas un ejemplo de menosprecio de los bienes de la tierra no debes hacer otra cosa que seguir al que es «Rey de reyes y Señor de los señores», «en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento» (1Tm 6,15; Col 2,3); sobre la cruz estuvo desnudo, convertido en la mofa de todos, cubierto de salivazos, golpeado, coronado de espinas, y finalmente, apagando su sed con hiel y vinagre.




REFLEXIÒN DEL EVANGELIO DE Mc10, 17-30

¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68
domingo 11 Octubre 2009.
Vigésimoctavo Domingo del Tiempo Ordinario
Leer el comentario del Evangelio por : San Juan Crisóstomo, (hacia 345-407), presbítero de Antioquia, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia Homilía 63 sobre san Mateo; PG 58,603
« Tendrás un tesoro en el cielo »

Jesús había dicho al joven: «Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos» (Mt 19,17). Él le preguntó: «¿Cuáles?», no para ponerlo a prueba de lo cual no tenía intención, sino suponiendo que para él habría, juntamente con la Ley de Moisés, otros mandamientos que le llevarán a la vida; esto daba prueba de su ardiente deseo. Cuando Jesús le hubo enunciado los mandamientos de la Ley, el joven le dijo: « Todo eso lo he cumplido desde mi juventud » Pero no se detuvo ahí sino que le preguntó: «¿Qué me falta?» (Mt 19,20), lo cual era igualmente signo de su ardiente deseo. No es propio de un alma pequeña darse cuenta de que todavía le falta algo, que le parece insuficiente el ideal propuesto para alcanzar el objeto de su propio deseo. ¿Y qué dijo Cristo? Le propone una cosa grande; primero le propone la recompensa declarando: «Si quieres llegar hasta el final: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme». ¿Te fijas en el precio, qué coronas propone para esta cursa deportiva?... Para atraerle le enseña una recompensa de mucho valor y lo deja todo al juicio del joven. Lo que podría ser doloroso, lo deja en la oscuridad. Antes de hablar de combates y esfuerzos, le muestra la recompensa: «Si quieres llegar hasta el final» le dice: ¡ésta es la gloria, ésta es la felicidad!... «Tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme»: ¡ésta es la recompensa, la recompensa enorme de caminar siguiendo los pasos de Cristo, ser su compañero y su amigo! Este joven amaba las riquezas de la tierra; Cristo le aconseja despojarse de ellas, no para empobrecerse en la desapropiación sino para enriquecerle cada vez más.

miércoles, 7 de octubre de 2009

El cardenal Vanhoye aconseja en valencia a los sacerdotes unir "autoridad y misericordia" en su ejercicio pastoral

El cardenal francés Albert Vanhoye ha aconsejado a los sacerdotes que unan en su actividad pastoral "autoridad y misericordia" y que promuevan una solidaridad que "acerque a los hombres a Dios", durante una conferencia pronunciado en el Seminario Mayor de la archidiócesis de Valencia, en la localidad de Moncada, según informó hoy el Arzobispado en un comunicado.
El purpurado, que con su intervención abrió las actividades diocesanas programadas con motivo del Año Sacerdotal, convocado por el Papa en el 150 aniversario de la muerte del Santo Cura de Ars, patrón de los párrocos, explicó que la "misericordia sacerdotal consiste sobre todo en ser solidario con los hombres ante Dios". Según el cardenal francés, "de hecho la peor miseria de los hombres es el pecado que les separa de Dios, de su dignidad, y que les provoca desordenes y males de toda especie". De otro modo, "la misericordia sería sólo filantropía, limitada al plano terreno, y no sería, en consecuencia sacerdotal".
El cardenal Vanhoye dirigió su ponencia ante cerca de doscientos sacerdotes de la diócesis de Valencia, entre ellos el Arzobispo, monseñor Carlos Osoro; el cardenal Agustín García-Gasco, arzobispo emérito de Valencia; los obispos auxiliares, monseñores Esteban Escudero y Enrique Benavent; los miembros del consejo episcopal; y Juan Miguel Díaz Rodelas, vicedecano de la facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia, quien ha presentado al conferenciante.
El purpurado centró su exposición, titulada 'Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote', lema del Año Sacerdotal, en dos "aspectos fundamentales" del sacerdocio reflejados en el Nuevo Testamento, especialmente en la epístola a los Hebreos, de la que el cardenal francés es especialista.
Junto a la misericordia sacerdotal, el ponente citó como elemento esencial del sacerdocio el hecho de "ser digno de fe", lo que expresa "la capacidad de poner a los hombres en contacto con Dios con autoridad". Así, "un hombre compasivo con los hermanos pero que no esté acreditado ante Dios no sería capaz de establecer la mediación sacerdotal" entre los hombres y su Creador, ya que "su compasión quedaría restringida a lo terreno".
En el caso inverso, el de "una persona acreditada ante Dios pero a la que le faltase la relación de solidaridad con los hombres, su posición autorizada no le serviría de nada". Por ello, el cardenal Vanhoye instó a que los pastores de la Iglesia unan en su actividad pastoral "autoridad y misericordia", del mismo que "hizo Jesucristo, que es Sumo y Eterno Sacerdote".
Asimismo, el purpurado explicó que la compasión que precisan desarrollar los sacerdotes "no es un sentimiento superficial, sino una capacidad adquirida mediante el sufrimiento personal". Ello es debido, según precisó el purpurado, a que "para compadecerse de verdad es necesario haber pasado por los mismos sufrimientos que aquellos a los que se quiere ayudar". A este respecto, el ponente recordó que Jesucristo "se hizo igual a los hombres, excepto en el pecado, para compartir sus sufrimientos, de modo que su pasión y muerte en la cruz es una muestra de solidaridad perfecta".
El cardenal Vanhoye es secretario emérito de la Pontificia Comisión Bíblica y antiguo rector del Pontificio Instituto Bíblico de Jesuralén. En 2006, Benedicto XVI lo creó cardenal sin ser obispo, "por razón de su mérito teológico y bíblico", según han indicado a AVAN fuentes del Arzobispado.

MI TESTIMONIO



Hola, que Dios nuestro Señor los bendiga y nuestra Madre Santísima, María de Guadalupe, los cubra con su manto.
Les escribo desde México referente al artículo
LA RENOVACIÓN CARISMÁTICA Y LAS SECTAS URGE UNA ALTERNATIVA (clerus.org) en el que nos acusan de ser pentecostales (léase sectarios), sin embargo, olvidan cuándo nació nuestra Santa Madre Iglesia: en Pentecostés. Refiere en dicho artículo que hay un ecumenismo mal entendido y no es así, los verdaderos Renovados, tratamos de conocer primero lo que dice nuestra Iglesia Católica al respecto y hemos aprendido a tener paciencia con los hermanos separados, al tiempo que tratamos de dar un verdadero TESTIMONIO para que reconozcan que la verdadera iglesia es la Católica.
Ahora, si bien es cierto que hay muchos que rechazan la austeridad del culto católico es porque simplemente no se preocuparon por conocer las enseñanzas de la Iglesia Católica, además de que faltó una guía real. ¡Cuántas veces nos encontramos con que nuestros sacerdotes no tienen tiempo para nosotros! Desgraciadamente, como tenemos una fe “light”, ligera, simplemente nos vamos contra él y no buscamos prepararnos para poder ayudar a otros (no a sustituir al sacerdote, sino ayudar a la gente a acudir a él y buscarlo con ahínco).
La verdadera Renovación Carismática tiene como base su fidelidad al Vicario de Cristo y punto. Los carismas siempre han estado allí, basta leer las Sagradas Escrituras para darse cuenta que siempre se ejercieron los carismas, pero los verdaderos carismáticos, los que se preocupan por conocer a su Iglesia Católica, sabemos que el uso de los carismas debe ser MUY RESPONSABLE, que no se trata de crear falsas expectativas en la gente, antes bien, debe guiarlas a un mayor acercamiento a la Santa Misa, la Adoración Eucarística, la Confesión, en fin, a los Sacramentos y, sobre todo, a un cambio de vida total. Por otro lado, la primera batalla de la Renovación Carismática Católica es precisamente contra la Nueva Era que tantas almas han quitado al Señor Jesús.
Finalmente, en lo que sí estoy de acuerdo con el artículo es en cuanto a la regla de oro “Por sus frutos los conocerán” (Mt 7,16), pues los verdaderos frutos de la Renovación Carismática Católica es su mayor intimidad con Jesús, María y nuestra Santa Madre Iglesia.
En cuanto a mi experiencia, puedo decirles que estudié por varios años con sacerdotes y religiosos y si bien, adquirí numerosos conocimientos, también es cierto que me dejé absorber por el mundo, a tal grado que no le veía futuro a nuestra Santa Madre Iglesia; mi primer encuentro con la Renovación Carismática Católica fue fría, de hecho, era de la misma opinión en contra de la misma. Pero con el tiempo, el Señor me volvió a llamar a través de otro movimiento en mi Diócesis y de allí, volví a tener contacto con la RCC, entonces, descubrí el Ministerio de Sanación, que no es otra cosa más que ayudar a la gente a reconocer lo que ha sido, las heridas que ha tenido a lo largo de su vida y reconocer que Jesús es el ÚNICO que puede sanarlas, reconocerlo como nuestro REY y sobre todo, reconocer que lo podemos encontrar en la Santísima Eucaristía, en los Sacramentos y en nuestra Santa Madre Iglesia.
Gracias a ello, ahora puedo decir, que me siento más cerca de mi Iglesia, y puedo disfrutar las ceremonias austeras de la misma, porque entiendo quién es el que está presente en la Sagrada Hostia. Unas religiosas renovadas me enseñaron ese camino y ahora no puedo menos que decir que tengo un Padre maravilloso, un Rey increíble, un Espíritu Santo que me hace reencontrarme con Él y dos madres maravillosas: la Santísima Virgen María y mi Santa Madre Iglesia.
En fin, la RCC me ha acercado increíblemente a la Iglesia y me ha hecho valorar lo que aprendí y usarlo para ayudar a otros a acercarse a la Iglesia, a darse cuenta que en los Sacramentos está Dios VIVO, presente. Me ha permitido acercarme a los enfermos, a mis sacerdotes (aunque no esté de acuerdo en algunas cosas con ellos, porque hay que recordar que también son humanos y tienen defectos como todos, pero que la diferencia es que ellos han sido escogidos por Dios para darnos a su Hijo Jesús y al Espíritu Santo).

EN EL DIA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO.( 7-10-09)




Oremos


Himno (laudes)


Resplandeciente de alegría,

Amargo mar de los pesares,

Vestida de gracia y de gloria,

Te cantamos, Oh Virgen María.


Gozosa cuándo a Dios concibes,

Cuándo anhelante das el fruto,

Cuándo lo ofreces y lo pierdes,

Al Hijo, que es la luz del mundo.


Salve, primera de los mártires,

En el dolor de tu martirio;

Tu corazón supo de espinas,

Tu alma de cruces y de lirios.


Reina de gloria refulgente,

Madre fecunda de la Iglesia,

Cuándo las llamas del Paráclito

Del mundo ardieron las tristezas.


Recoged las Aves Marías

Para un rosario de azucenas;

Cantad a María alabanzas,

Que es Madre de eterna belleza. Amén
Señor, que por el anuncio del ángel nos ha hecho conocer la encarnación de tu Hijo, infunde tu gracia en nosotros y concédenos, por la intercesión de la Santísima Virgen María, que podamos alcanzar, por la virtud de la pasión y de la cruz de tu Hijo Jesucristo, la gloria de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

lunes, 5 de octubre de 2009

¿Dios es de fiar?

El problema más grande que afrontan los católicos hoy en día es una crisis de confianza en Dios, afirma el sacerdote Thomas D. Williams, LC, autor del libro Can God Be Trusted? Finding Faith in Troubled Times ("En Dios se puede confiar? Cómo tener fe en tiempos difíciles"), que se publica ahora en los Estados Unidos.
"El mundo de hoy está lleno de traición", declara en su libro, "traición de padres, de amigos, de esposos, de sacerdotes, de instituciones. Pero los problemas más profundos comienzan cuando empezamos a cuestionar la fidelidad de Dios. Muchos hoy sencillamente no están convencidos de que Dios cumple sus promesas, y esta desconfianza puede destruir nuestra vida espiritual". En esta entrevista ZENIT ha preguntado al padre Williams, profesor de teología en Roma y comentarista para el canal de televisión norteamericano CBS, que nos explique la naturaleza de esta crisis y los caminos hacia una solución que presenta en su libro. --¿Por qué publica un libro en el que se pregunta si Dios es de fiar? --P. Williams: Comencé este libro hace tres años, cuando empecé a darme cuenta de cómo, a menudo, en conversaciones espirituales, los problemas de las personas vuelven al tema de la confianza en Dios. Me parecía que todos tenemos problemas con la confianza y que muchas de nuestras dificultades en la vida espiritual están de algún modo ligadas a una falta de confianza en Dios. Por otra parte, es admirable cómo la Biblia --tomemos, por ejemplo, el libro de los Salmos--insiste una y otra vez en la importancia de la confianza en Dios, como núcleo de la vida espiritual. Dios quiere que se le tenga confianza, y casi nos implora que dependamos de Él incondicionalmente. No hay nada más difícil, ni importante para la vida cristiana. Este libro responde a muchas de las dudas que la gente tiene acerca de la fidelidad de Dios y lo he escrito especialmente para los que verdaderamente quisieran fiarse de Dios, pero que por alguna razón tienen problemas de confianza. --¿Cuáles son algunos de estos problemas? --P. Williams: Para escribir este libro, junté un equipo de investigadores que me ayudaron a entrevistar a centenares de personas de la calle sobre su confianza en Dios. Quería estar seguro de que no estaba solamente proyectando mis propias experiencias y pensamientos, sino que más bien respondía a las dudas, a las dificultades y a las preguntas que la gente de hoy realmente tiene. Las respuestas a estas entrevistas me iluminaron mucho, y comprendían una vasta gama de actitudes, desde personas cuya confianza en Dios parecía inamovible hasta otras que sencillamente creen que Dios no es fiable. La mayoría de las respuestas cayeron en medio de los dos extremos, y expresaron un profundo deseo de confiar en Dios, pero con muchas dificultades para hacerlo en la práctica. --¿Por ejemplo? --P. Williams: A veces estas dificultades provienen de una serie de traiciones que se pueden remontar hasta a la primera infancia. A las personas que se sienten defraudadas por sus padres, por ejemplo, muchas veces les cuesta confiar en Dios (que se presenta como "Padre"). Otros han experimentado la traición de sacerdotes, lo cual ha llagado profundamente sus relaciones con Dios y con la Iglesia. Otros llegan incluso a culparse a sí mismos, llegando a la conclusión de que no son dignos de la fidelidad ajena. Y cuando uno ha sufrido de esta manera en las relaciones interpersonales, resulta difícil que esto no influya después en sus relaciones con Dios. Pero otros en cambio realmente se sienten defraudados por Dios mismo. En nuestras encuestas muchas personas afirmaron que habían dado a Dios su plena confianza, pero que les había fallado. Se fiaron de Él, pero Él no dio la medida. Ésta tiene que ser una de las experiencias más dolorosas de la vida, y teníamos que tratarla en el libro. --¿Qué le dice a una persona que se siente traicionada por Dios mismo? --P. Williams: Lo que no puedes hacer es predicar. Nadie quiere que le digas que se equivoca, que no es justo con Dios o que imagina el asunto. No se puede, y no sería constructivo. Trato de hablar más como un compañero de camino que como un maestro. Todos hemos tenido que afrontar situaciones semejantes a éstas y tenemos que ayudarnos los unos a los otros para superar los obstáculos a la fe y la confianza. El primer paso para recuperar la confianza puede venir de la comprensión de que Dios no es indiferente a nuestro sufrimiento. No es apático, ni distante, ni despreocupado. De hecho, verdaderamente "siente nuestro dolor" incluso más profundamente que nosotros mismos. ¿No es este el mensaje de la cruz, en la cual Jesucristo escogió padecer con nosotros y por nosotros? --¿Hay caminos para superar nuestra desconfianza?.

--P. Williams: Creo que hay muchos. Dedico dos capítulos del libro a un tema que considero fundamental: el ajuste de nuestras expectativas de Dios. Estoy convencido de que muchas veces (aunque no siempre) nuestras experiencias de traición proceden de un malentendido fundamental: ¡esperamos que Dios cumpla promesas que nunca ha hecho, y en cambio no aprovechamos plenamente de las promesas que nos ha hecho! Todos tenemos necesidad de revisar nuestras expectativas de Dios. ¿Quién es Dios para mí? ¿Qué es lo que me ha prometido? ¿Qué espero de él que nunca ha ofrecido? Por ejemplo, Jesucristo jamás prometió que, si le seguimos, todo irá suavemente en nuestra vida. No prometió seguridad en el empleo, ni liquidez económica, ni perfecta salud, ni matrimonios ideales ni muchas otras cosas que de hecho quisiéramos tener. De hecho, lo que prometió Jesucristo a sus seguidores fue una parte de su cruz, todos los días. --Así que ¿lo que tenemos que hacer es redimensionar nuestras expectativas a un nivel más razonable? ¿Esperar menos para no ser decepcionados? --P. Williams: No, no. ¡Es exactamente lo opuesto! las cosas que normalmente esperamos de Dios (y sobre las cuales nos enfadamos cuando no las recibimos) son bienes temporales, no eternos. Nos duele no tenerlas, pero esto mismo puede ser un camino a un corazón más puro y prioridades más claras. Dios no nos promete menos que esto, ¡sino mucho más. Basta ver algunas de las cosas maravillosas que Jesucristo sí nos promete: promete decirnos siempre la verdad. Promete amarnos siempre, incondicionalmente. Nos promete todo lo que necesitamos para llegar al cielo. Promete que nunca nos exigirá más allá de lo que podemos dar. Promete estar siempre con nosotros y nunca dejarnos solos. Promete dar sentido y valor a todos nuestros sacrificios, labores, pruebas y luchas. Promete ser nuestro premio eterno. ¡Estas cosas no son menos importantes que la seguridad del empleo! ¡Son mucho más grandes! Y Dios es el único que puede ofrecer tales promesas y cumplirlas. --Algunos dicen que la confianza en Dios es sólo una excusa para gente perezosa que no quiere tomar sus propias responsabilidades. ¿Qué dice usted? --P. Williams: Se trata de una queja típica y comprensible, y sí intento dar una respuesta en el libro. Confianza y responsabilidad no se excluyen mutuamente, sino que son complementarias. La clave está en identificar bien cuál es nuestra parte y cuál es la parte que corresponde a Dios. La virtud de la humildad nos ayuda a darnos cuenta de que dependemos de Dios para muchas cosas. No podemos caminar solos por la vida; necesitamos la gracia y la amistad de Dios en cada momento. Pero este reconocimiento sincero de nuestra dependencia de Dios no nos debería llevar a la abdicación de nuestras responsabilidades. Dios nos creó libres, capaces del compromiso y capaces de llevar a cabo nuestros proyectos. A fin de cuentas, no se trata de "o Dios o yo" sino que nos invita a una corresponsabilidad con Él. Recuerde que Jesús no sólo compara sus seguidores a los pájaros del cielo y los lirios del campo. También nos compara al administrador fiel, que sabe cómo distribuir la comida a los siervos en el momento oportuno (Lucas 12,42). Nos compara a los servidores encomendados con los bienes del dueño, para administrarlos y "negociar" con ellos (Lucas 19,13). Recuerda a sus discípulos que los obreros son pocos, y les pide que rueguen "al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies" (Lucas 10,2). Jesucristo quiere que confiemos, ¡pero también quiere que nos ensuciemos las manos y trabajemos! --En resumen, este libro está destinado a reforzar la confianza de las personas en Dios? --P. Williams: Absolutamente. Todos pasamos por momentos duros, y a veces lo que más necesitamos es que alguien nos mire a los ojos y nos recuerde que Dios es fiel, que la confianza es posible, y que a pesar de nuestras penas más profundas e incluso nuestros remordimientos, ¡somos amados! Por Karna Swanson

¡ DISCERNIMIENTO ! Part 2

Un carisma indispensable para todo renovado en el EspírituIII. TRES MOVIMIENTOS INTERIORES
III. TRES MOVIMIENTOS INTERIORES
Analizando los actos humanos según su apariencia, y simplificando mucho las cosas, podemos distinguir varios casos:
a) Actos admirables donde la acción de Dios es evidente; pero donde también actúa naturaleza humana. Aún en las acciones más divinas, "la gracia supone la naturaleza", porque en la acción milagrosa colabora el hombre con todo su ser. Por ejemplo, en el milagro de la Puerta Hermosa, Pedro habla al cojo y pronuncia las palabras que usó Dios como vehículo de su intervención: "En nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina" (Hch 3,6).
b) Actos en que lo divino y lo humano aparecen combinados armónicamente. Reconocemos a Esteban que, "lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo" (Hch 6,8); y a Tabit , que "pasaba su vida haciendo el bien y repartía abundantes limosnas" (Hch 9, 36).
Es la vida del cristiano coherente que permanece en Jesús y Jesús en él.
c) Actos aparentemente comunes, naturales, pero inspirados y sostenidos por Dios.
El Espíritu obra también en toda persona honesta y sincera que obedece a la voz de su conciencia.
d) Actos aparentemente comunes, naturales, pero de procedencia maligna (cf. Mt 5,37) porque están inspirados "no por la sabiduría que viene de lo alto, sino por sabiduría terrena, sensual y diabólica" (Stg 3,15). Son frecuentes entre los mundanos.
e) Actos pecaminosos que no disimulan su origen, porque "quien comete pecado procede del diablo" (1 Jn 3,8). El pecador vive esclavo del Príncipe de este mundo (cf. Jn 12,31), se constituye hijo del diablo, "que es pecador desde el principio" (1 Jn 3,8).
f) Actos claramente diabólicos, en que la maldad parece proceder no tanto del hombre como de un espíritu maligno en ‚l. Para estos casos de opresión o posesión Jesús confió varias veces el poder de expulsar los espíritus malos (ver Mc 3,12; 6,7; Lc 10,17).
En resumen, se distinguen tres espíritus: el Espíritu Santo de Dios, el espíritu puramente natural (que procede de la naturaleza caída), y el espíritu maligno
Uno de los tres domina generalmente en cada persona: en los perversos, el demonio; en los tibios, el natural; y en los que se entregan al Señor Jesucristo, el Espíritu Santo domina habitualmente, pero hay muchas injerencias de la naturaleza o del enemigo. Aún en los mismos santos permite Dios ciertas imperfecciones, mas aparentes que reales, a fin de conservarlos en la humildad y darles frecuentes ocasiones de madurar y crecer practicando las virtudes contrarias.
1. SEÑALES DEL ESPIRITU PURAMENTE HUMANO
La naturaleza humana, como consecuencia del pecado original, es enemiga de la mortificación y de las humillaciones, y se busca a sí misma desconociendo prácticamente el valor de las virtudes teologales. La naturaleza anda tras el placer, y cae en la gula espiritual; en cuanto encuentra las primeras sequedades, se detiene y abandona la vida interior. Muy frecuentemente, y bajo pretexto de acción o apostolado, se complace en su actividad natural, en la que se disipa más y más.
Al surgir la contradicción y la prueba, la naturaleza se queja de las cruces, se irrita y pierde el ánimo. Su primer fervor no era sino puro entusiasmo; es indiferente a la gloria de Dios y de su Reino. Este espíritu tibio y materialista se expresa con una palabra: EGOISMO.
Después de haber buscado sus satisfacciones en la vida interior, pero sin encontrarlas, proclama que es preciso evitar con prudencia toda exageración o "exigencia" en las austeridades y en la ración, y el "misticismo" en cualquiera de sus formas. Repite en todos los tonos que lo que interesa es la vida ordinaria, "común y corriente", entendiendo por ésta la tibieza y la mediocridad.
"El hombre natural no capta las cosas del Espíritu de Dios; son necedad para él. Y no las puede conocer, pues sólo con el Espíritu pueden ser juzgadas" (1 Cor 2.14).
"No amen al mundo viejo ni lo que hay en ‚l. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él; puesto que todo lo que hay en el mundo es concupiscencia de la carne y de los ojos y codicia de riquezas; esto no viene del Padre sino del mundo. El mundo y sus concupiscencias pasan, pero el que cumple la Voluntad de Dios permanece para siempre" (1 Jn 2,15-17).
"¡Adúlteros!. ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios?. Cualquiera que desee ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios". (Stg. 4,4). Jesús condena severamente al cristiano intranscendente, comodón y estéril: "Conozco tus obras: no eres frío ni caliente... Por eso, te vomitaré de mi boca". (Ap 3,15-16).
Ver también 2 Pe 2,20-22; Heb 6,406.
2. SEÑALES DEL ESPIRITU MALIGNO
El demonio no siempre aleja, como la naturaleza, de la mortificación; al contrario, a muchos los empuja a exageradas mortificaciones externas, muy visibles, alimentando la soberbia. Pero no inspira la mortificación interior de la imaginación, del corazón, de la voluntad o del propio juicio. Nos inspira gran estima por nosotros mismos, nos inclina a anteponernos a los demás, a elogiar lo mío, a proclamar mis experiencias y a hacer la oración del fariseo (ver Lc 18,9-14). Esta soberbia va acompañada de "una humildad falsa que el demonio inventa para quitar la paz y probar si puede traer el alma a la desesperación. Se ve clara en la inquietud y desasosiego con que comienza y el alboroto que causa en el alma todo lo que dura, y la oscuridad y aflicción que en ella pone, la sequedad y mala disposición para la oración o para cualquier bien. Parece que ahoga el alma y ata el cuerpo para que nada aproveche; porque la humildad verdadera no viene con alboroto, ni desasosiega el alma, ni la oscurece, ni da sequedad; antes la regala y es todo al revés: con quietud, con suavidad, con luz" (Sta. Teresa de Avila).
Su manera de atacar la esperanza es procurar que nazca la presunción, despertando el deseo de hacerse santos de repente, sin recorrer las etapas anteriores y el camino de la abnegación: nos hace impacientes con nosotros mismos. Cultiva el amor propio y, según la persona, hace que la caridad se desvíe hacia un sentimentalismo humano de extrema condescendencia, o hacia cierto liberalismo bajo capa de generosidad, o hacia un celo amargo que sermonea a todo el mundo en vez de trabajar en la propia conversión (Ver Mt 7, 1 -5).
Todas estas cosas engendran odios y recelos. Nadie osa dirigirnos la palabra, pues no soportaríamos la contradicción. Si sobreviene una falta muy evidente, somos asaltados por la turbación, el despecho y el desaliento; el demonio, que antes nos ocultaba el peligro, ahora exagera las dificultades de la enmienda y se esfuerza por hacernos caer en desolación.
3. SEÑALES DEL ESPIRITU DE DIOS
Nos inclina a la mortificación exterior (a diferencia del espíritu natural), regulada por el discernimiento y la obediencia, haciéndonos comprender que vale muy poco si no va acompañada por la mortificación del corazón, de la voluntad y del juicio propio (a diferencia del mal espíritu).
Inspira la verdadera humildad, no teme los menosprecios ni presume de las gracias recibidas, aunque tampoco las oculta, sino que da gracias glorificando a Dios.
Aviva la esperanza, hace desear ardientemente las aguas vivas de la oración, nos lleva por el camino de la humildad y la locura de la cruz (cf. 1 Cor 1,23).
Nos hace santamente indiferentes para con los ‚éxitos mundanos. Acrecienta el fuego del amor, el celo por la gloria de Dios y el olvido de sí mismo. Nos lleva a pensar primero en el Reino de Dios y a abandonarle el cuidado de nuestras necesidades (cf. Lc 13,31).
Nos hace ver en el amor fraterno la medida de nuestro amor a Dios. Inspira el celo manso y paciente que edifica mediante la oración y el ejemplo. Nos da paciencia en las pruebas, gozo en las persecuciones, amor de cruz y caridad con los enemigos; y si caemos, nos habla de la misericordia del Padre. ¡Aleluya!.
Fin segunda parte

domingo, 4 de octubre de 2009

¿ Señor, a quién iremos?. Tú tienes palabras de vida eterna. Jn 6, 68

domingo 04 Octubre 2009
Vigésimoseptimo Domingo del Tiempo Ordinario

Leer el comentario del Evangelio por : Concilio Vaticano II
Declaración sobre la Educación cristiana « Gravissimum Educationis », 3
«Dejad que los niños se acerquen a mí»
Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, están gravemente obligados a la educación de la prole y, por tanto, ellos son los primeros y principales educadores. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. Es, pues, obligación de los padres formar un ambiente familiar animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación íntegra personal y social de los hijos. La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales, de las que todas las sociedades necesitan. Sobre todo, en la familia cristiana, enriquecida con la gracia del sacramento y los deberes del matrimonio, es necesario que los hijos aprendan desde sus primeros años a conocer la fe recibida en el bautismo. En ella sienten la primera experiencia de una sana sociedad humana y de la Iglesia. Por medio de la familia, por fin, se introducen fácilmente en la sociedad civil y en el Pueblo de Dios. Consideren, pues, atentamente los padres la importancia que tiene la familia verdaderamente cristiana para la vida y el progreso del pueblo de Dios.

jueves, 1 de octubre de 2009

Jueves 1-10-09 de la Vigésimosexta semana del Tiempo Ordinario
Hoy la Iglesia celebra : Santa Teresa del Niño Jesús

mensaje para tì

Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de la misericordia y Dios de todo consuelo, que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el mismo consuelo que recibimos de Dios. (2Cor 1,3-4)